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ajedrecista.com

Míkel Huerga: Los grandes gestos del ajedrez

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Yo opino que depende de la importancia que le dé uno a la partida que está jugando.

 

Como en un por equipos a un compañero mío se le ocurra ofrecer tablas en una posición ganada, y además sirve para ganar el encuentro, ¡vamos! conmigo no vuelve a jugar, eso lo puedo asegurar.

 

Sin embargo, a mi me pasó un caso similar.

En un Torneo de rápidas, me tocaba jugar con Valentín Cantín. Jugamos un Dragón (yo con negras), en un momento dado toqué una pieza equivocada en una variante que a mi rival le interesaba saber cómo se jugaba. Mi reacción inmediata fue la de abandonar, porque la jugada era perdedora, pero Valentín no me dejó y me dijo que jugara lo que en principio era la jugada buena. Seguimos la partida y gané.

 

En el caso de la partida de Valentín está claro que él estaba jugando para disfrutar y la partida era "suya" y de nadie más, así que optó por una solución caballerosa, aunque eso le costara la partida.

 

En resumen, si estás jugando una partida con más componentes deportivos, por ejemplo un por equipos, o una partida decisiva individual, pues seguramente lo que haces es respetar rigurosamente las reglas del deporte. Pero si estás jugando una partida para pasar "la mañana de San Valero", seguramente tu actitud competitiva cambia, y estás dispuesto a ser más flexible.

 

saludos

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El propio Míkel Huerga se ha hecho eco del debate y es su último artículo en su blog comenta lo siguiente:

 

 

Me gustaría lanzar una breve respuesta y/o reflexión a los integrantes del foro www.ajedrecista.com, donde se ha generado un interesante debate a sobre mi último post, "Los grandes gestos del ajedrez".

Reconozco que el debate me ha parecido interesante, así que voy a resumir un poco las diferentes visiones que ha tenido la gente.

Os recordaré, muy brevemente que el post en cuestión trataba de lo que yo consideré 1 gran gesto ajedrecístico en la partida jugada en Sevilla entre Granda y un aficionado.

Granda comete un error gigantesco, su rival en lugar de ganar la partida, le ofrece tablas a Granda, a lo que éste responde que está perdido y prefiere abandonar.

Algunos del foro han considerado, al igual que yo, que era un gesto de caballerosidad, tanto la actuación de uno como del otro.

Sin embargo, han habido otros que se oponen a creer eso, y básicamente proclaman que el ajedrez es una modalidad deportiva, y como tal, el objetivo es ganar, aprovechando los errores del contrario.

No quiero extenderme mucho, pero me gustaría explicar por qué me impresionó este hecho:

-Porque semejante error es inimaginable a un nivel de 2600. Es como cuando Kramnik se dejó un mate en 1 contra la maquina.

-Porque su rival entiende que la partida debía ser tablas, y que este error, más que un error de cálculo, ha sido un cruce de cables (como lo han llamado en el foro). Es como cuando un jugador pone su dama delante de la dama contraria, indefensa, y se deja de esta forma dama en 1 jugada. ¿Es realmente un fallo ajedrecístico?

-Porque finalmente el jugador que ha cometido el fallo, acepta su error y rechaza tablas, para, automaticamente, rendir.

-Y finalmente, porque ambos jugadores, creo que actuaron por propia voluntad y conciencia, sabiendo que ni la actuación del uno (perdonando el error) ni la del otro (rechazando tablas para rendirse) iban a cambiar el mundo, ni, posiblemente, la actuación de próximas generaciones.

Un integrante del foro preguntaba, si opinaban que la forma correcta de actuar era enseñando a las próximas generaciones que hay que ofrecer tablas si nuestra rival comete un grave error.

¡Por supuesto que no! Ahí reside la grandeza del detalle: no se trata de una corriente, ni de un gesto que esté de moda. Si todos los jugadores hicieran eso, el gesto no tendría ningún valor, y yo soy el primero que, sintiendolo mucho, me comería la dama.

De todas formas, entiendo y respeto completamente la opinión de quienes creen que esto no tuvo nada de admirable: no están del todo desencaminados.

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Gracias, pajarraco, esa es exactamente mi idea.

También llevas razón en lo de la partida. Así lo cuenta Leontxo:

Honradez extrema de Granda

 

Pero no creo que esto afecte al fondo del debate.

No sé si el gesto del que hablamos es caballeroso o no. Lo que yo sí creo es que es antideportivo. Un deportista no puede regalar el empate en una partida, prueba o competición por lástima o simpatía hacia su rival. Si se hace, el deporte pierde todo sentido y se convierte en un simple juego.

Edited by Juancho

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Dos apuntes: aunque en este tema concreto no esté totalmente de acuerdo con Juancho, creo que es justo puntualizar que (me parece) que él no enfatiza el lado deportivo del ajedrez en sus mensajes, sino que plantea un dilema: o tomamos el ajedrez como deporte (con todas sus consecuencias reglamentarias) o tomamos el ajedrez como otra cosa (juego, arte...) con todas sus consecuencias económicas (falta de subvenciones). Lo que hace, y él me corregirá si no le interpreto bien, es criticar a quien considera el ajedrez como deporte para coger "la pasta", pero luego no quiere pagar el precio en forma de reglas más estrictas.

 

Para mí son unos planteamientos un tanto anacrónicos, el ajedrez lleva varias décadas siendo un deporte en nuestro país y

en muchos otros.

Yo cuando me pongo a jugar una partida, no me pregunto: ¿si hago esto estoy respetando el ajedrez como deporte?

Sólo he conocido el ajedrez como deporte, y escandalizarse por algo que en realidad engrandece el ajedrez, no sé, a mí

me parece cuando menos extraño. Los problemas del ajedrez no son estos gestos, los problemas del ajedrez como deporte

son más bien otros.

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Quiero agregar mi parecer:

 

Cada uno juega al ajedrez con una educación y un respecto extraíbles a todas las acciones que se puedan dar en su vida.

 

Me explico: Si yo estuviera en la situación del Sr. Granda, por supuesto que no aceptaría las tablas, lo que tendría sería un cabreo de la leche, no sólo conmigo por lo torpe que he sido, sino hacia mi rival, del que pensaría que me está "perdonando la vida".

 

Os pongo una situación, que se da más a menudo de lo que nos gustaría, a gente de mi nivel ajedrecístico:

 

- Estás haciendo una partida grandiosa, tienes un final ganado, lo ves todo muy fácil, las piezas casi mueven solas a la victoria......... tu rival lo sabe, haces una pifia y tu rival te destruye ganándote o haciendo tablas por contínuo. O tu rival la provoca, moviéndo una pieza como si moviera un arbusto, como el que no quiere la cosa....... para a ver si cae.............y caes. Entonces tu rival, se enorgullece diciendo a sus amigotes, lo he atracado, estaba perdido pero lo he engañado y le he vencido, que grande (soy)!!!!!!.

 

A esto último nada que objetar, no me siento mal porque mi rival me haya ganado, sino al revés, estoy descontento conmigo mismo por no haberme dado cuenta, por lo torpe que he sido, y diciéndome una y otra vez, que esto no me puede volver a pasar, pero ........... pasa.

 

Quiero añadir que cuando esto ha ocurrido al revés, "remontar una partida perdida", suelo decir algo que mi rival ya sabe: estabas mejor........... y lo siento (aunque a veces me resulta difícil ocultar mi sonrisa de satisfacción si esto es un mate en uno), y además lo siento pero por él, no por mi, porque me imagino en su situación y la rabia contenida que debe tener.

 

Un saludo.

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El problema, Javier, es que todos queremos que el ajedrez sea considerado un deporte y beneficiarnos de las ventajas que esto lleva consigo. Pero a la vez queremos tener una serie de “privilegios” que, o no tienen nada que ver con el deporte, o son claramente antideportivos.

En este caso se trata del privilegio de poder comportarse como un caballero regalando unas tablas, excepcionalmente, claro. En otras ocasiones es no tener que pasar el control antidopaje. En otras, poder llegar una hora tarde a la partida. Tal vez usar libremente el móvil. Puede ser, quizás, el poder acordar el empate cuando nos plazca...

De todas formas me extraña que no conocieras esta opinión mía, porque mira que he dado el coñazo con esto, si prácticamente no hablo de otra cosa. Y creo que a raíz de las reformas que propone la FIDE están muy de actualidad.

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Un deportista no puede regalar el empate en una partida, prueba o competición por lástima o simpatía hacia su rival. Si se hace, el deporte pierde todo sentido y se convierte en un simple juego.

 

Sin ir más lejos, recuerdo un partido de fútbol de hace un par de años, estaba por finalizar en empate. La bola es despejada por un central y cae en el área, frente a un defensor (no había riesgo). Entre la multitud, se escucha un silbido, que dicho jugador se confunde con el pitido final del partido, toma la pelota con las manos, y se dispone a saludar a sus rivales. El árbitro no tuvo otra opción más que cobrar penal, a lo que el defensor accedió con lamento y verguenza.

 

Pero el encargado de patear habla con su equipo y tira el balón afuera a propósito. Es un gesto caballerezco que aplaudió todo el estadio y agradeció enormente el jugador que había cometido la equivocación.

 

De acuerdo, es un gesto que se salta las reglas, pero... ¿vamos a decir que el fútbol no es un deporte?

 

Además, ¿cuál crees que es el sentido del deporte? ¿ganar? no lo sé, a mí de chico me decían que lo importante era jugar... (como se dice ahora, "hacer deporte"). En el caso del ajedrez, pierdas o ganes, ejercitas la mente, te relacionas, conoces nuevos amigos... para mí ese es el sentido del deporte...

 

Me viene otro caso a la mente. Fischer - Najdorf, por las olimpíadas. El partido fue aplazado, sin esperanzas aparentes para el polaco-argentino. "Incluso esa noche fui al cine con mi esposa", dijo una vez Don Miguel, denotando su grado de resignación. Sin embargo, tras un espontáneo análisis, el equipo argentino encontró una variante que permitía lograr las tablas.

 

Al día siguiente, Najdorf jugó dicha variante. Tras la última jugada, Fischer (que seguramente había analizado la variante), muy enojado, simplemente pasó su mano por el tablero y tiró todas las piezas al suelo.

 

El árbitro consideró el gesto como de abandono, y concertó la victoria para el representante argentino. Miguel no podía decir "no, el partido era tablas", porque representaba todo un país, y su decisión afectaría a su equipo. Por lo que lo hablaron entre ellos y ahí sí pidieron al árbitro que lo considere tablas. (otra curiosidad, el equipo ruso les había pedido, sin éxito, que lo denunciaran por mal comportamiento!)

 

La condición que propusieron los árbitros, es que Fischer se disculpara con todo el equipo, algo que el estadounidense hizo de muy buena manera y personalmente en la habitación de cada argentino. Resultado final: tablas y una amistad que perduró por siempre.

 

;)

Edited by ManuelG

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Muy interesante tu intervención, ManuelG.

Pero no acaban de convencerme los ejemplos que pones. Los veo demasiado extremos. Además, en los dos hay una intervención externa al juego, de un espectador y de un árbitro.

El caso del que hablamos es bastante habitual. En una posición igualada un jugador comete un grueso error y queda perdido. A mí, por desgracia, me pasa frecuentemente. Y nunca se me ha ocurrido pensar "qué poco caballeroso es mi rival, en vez de ofrecerme tablas, me ha ganado sin piedad".

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Muy interesante hilo, sobre todo por los suficientemente elaborados argumentos o consideraciones de algunos posts -lo interesante no es eso, sino las reflexiones previas, la calma antes de hablar-.

Voy a aportar algo, CON FIRMEZA, antes de haberme leído todo el hilo -otro día me lo leeré completo-.

---) El gesto del rival de Granda ME parece claramente antiDeportivo o negligente (esto, naturalmente, lo digo sin conocer las circunstancias concretas); en este caso alabarlo sería más bien "cachondo", je.

---) Aunque este gesto fuese correcto y considerado, NO CABRIA alabarlo. Ésa es una manera (desgraciadamente habitual) de elevar lo normal (i.e., un gesto de sentido común o dignidad o consideración) a una exagerada altura, Y ASI JUSTIFICAR nuestro habitual comportamiento indigno, que queda calificado como "lo normal".

---) En cuanto a Korchnoi, es evidente que no se le puede hacer una crítica negativa, ya que no conocemos las circunstancias. Su aceptación de tablas, en ese caso, parece algo indefinido, entendible.

 

Edited by ueva

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